Cuando eran niños, Orquídea Córdoba Escalante y Radamés Basanta se
juraron amor eterno frente a la figura de la Santísima Virgen María.
Iniciaba así uno de los idilios más hermosos de la región. Sin embargo
ese idilio debía permanecer en secreto; Orquídea era la hijastra del
poderoso hacendado Don Teófilo Córdoba, quien le había dado su apellido
por complacer a su desquiciada madre. Por su parte, Radamés era hijo de
un humilde peón de la hacienda y que con el tiempo paso a ser el
Capataz. Don Teófilo ya tenía planes para su hermosa hijastra.
Justamente el día en que Orquídea cumplió sus 17 años se hizo una gran
celebración para ser comprometida y casada con Vladimir Arévalo, un rico
y próspero empresario capitalino, mucho mayor que ella y ya con un hijo
de un matrimonio anterior. El propósito de la unión era aumentar los
capitales familiares en mutuos negocios rentables. La idea resultó
despreciable para Orquídea, pero su gran sorpresa fue darse cuenta de
que Radamés decide ser el principal testigo en el matrimonio civil. El
zurdo Radamés Basanta estampó su rúbrica en el acta y condenó a Orquídea
a la infelicidad.
Luego de la fiesta, Orquídea es llevada a la habitación nupcial
para que el matrimonio sea consumado. Ella planea escapar, pero no logra
hacerlo debido a que Bernardo, lacayo de Teófilo, se lo impide.
Orquídea fue prácticamente abusada por su esposo, quien estaba sumido en
una profunda borrachera. Luego del ultraje, Orquídea sale desesperada,
pensando solamente en obtener venganza. Busca a su padrastro Teófilo y
con la ayuda de Bernardo incendia la choza en la que estaba. Orquídea
procede a retener a Radamés para cobrarle su traición. Radamés es
amarrado en un galpón en lejanías de la casa grande de la hacienda.
Orquídea toma un hacha y con furia corta la mano izquierda de Radamés,
aquella con la cual éste había firmado el acta de matrimonio. Radamés es
expulsado de la hacienda, y emprende la búsqueda de una mejor suerte en
los pueblos cercanos.
Héctor Córdoba, hermano mayor de Orquídea, y heredero absoluto de Don
Teófilo, mantenía una relación clandestina con una hermosa muchacha
llamada Rosalinda Vargas, la cual queda en cinta y al avanzar el
embarazo y ver que Héctor no responde, le confiesa a su hermano Rogelio
lo que sucede. Rogelio recrimina a Héctor por su manera de actuar.
Héctor se dispone a cumplir con Rosalinda contrayendo matrimonio con
ella. Sin embargo, el día de la boda, Héctor sufre un accidente
automovilístico y fallece, enterándose también del crimen que comete
Orquídea al haber quemado la choza donde se encontraba su padre Teófilo.
Rosalinda, ya en avanzado estado de gravidez, decide ir hasta la
hacienda El Trapiche pero es recibida por Orquídea. Ésta al darse cuenta
de que su hermano está a punto de tener un nuevo heredero prepara la
desaparición de Rosalinda. La muchacha se da cuenta de las intenciones
de Orquídea y decide huir por el bosque, mientras Orquídea y una jauría
de peones van tras ella. A Rosalinda se le adelanta el parto, pero
milagrosamente es encontrada por un misionero dominico que la ayuda y
nombra a la criatura: María de los Ángeles. Rosalinda decide entregar a
su hija a éste noble misionero, quien la lleva consigo a un convento.
Rosalinda huye a un pueblo cercano para dejar atrás un oscuro y doloroso
pasado. Es ahí cuando conoce a Radamés Basanta y termina casándose con
él para formar una nueva familia. Al mismo tiempo Orquídea da a luz a
una niña a la que pone de nombre Andrea.
María de los Ángeles crece sin saber su origen, pero siempre
vigilada por su madre que desde la distancia cubre su manutención. Al
salir del convento, María de los Ángeles conoce a un joven campesino
llamado Jorge De la Rosa, del cual se enamora perdidamente.
María de los Ángeles es descubierta por su tía Orquídea Córdoba
Escalante, la mujer más poderosa de la región de la Guayana venezolana.
Orquídea trata de hacerle daño, pero al no poder conseguirlo, gracias a
las peripecias de su madre Rosalinda, prepara otro plan mucho más
factible: casar a María de los Ángeles con su hijastro Rodrigo Arévalo,
un chico malcriado y cruel, al que Orquídea llegó a amar como a su
propio hijo. Radamés reaparece para poner frenos a las atrocidades de
Orquídea y trata que su hijo y María de los Ángeles puedan ser felices.
Sin embargo, María de los Ángeles buscará también venganza por el trato
recibido y pagará con la misma moneda a todos sus enemigos, en especial a
su tía Orquídea Córdoba Escalante.