Gaspar y Blanca tienen visiones del mundo muy distintas. Él es un ejecutivo exitoso de
una inmobiliaria, mujeriego y casi sin ética. No tiene reparos en
destruir un paño entero para construir un rentable centro comercial
aunque afecte la calidad de vida de todo un barrio. Mal que mal, para
eso fue contratado. Ella, en cambio, es responsable, buena amiga, madre
soltera y muy eficiente. Cree firmemente en que es posible conjugar los
intereses de todos y que la rentabilidad no puede ser la única
motivación, pero la opinión de Blanca, su secretaria, no es algo que a
Gaspar le importe.
Blanca no entiende cómo todas las mujeres caen en la galantería
de Gaspar. Ella lo conoce a la perfección, sus preferencias, su manera
de vestir, incluso puede identificar hasta sus estados de ánimo con solo
mirarlo. Además tiene toda la inteligencia emocional que a su jefe le
falta. En fin, hace que su mundo pueda girar con normalidad y que sus
enredos amorosos entre Bernardita, su polola que sueña con llegar al altar; Franca, su amante, una mujer independiente que trabaja como azafata; y Bárbara, su touch and go, una aventurera y desprejuiciada DJ, ni se noten.
Un día las cosas escapan a su control y las tres mujeres de
Gaspar coinciden imprevistamente en la oficina. Mientras maneja, Gaspar
recibe el llamado de Blanca contándole la situación. Él se enoja con
ella y hasta la despide por teléfono, se distrae, choca contra un poste y
¡muere! Tras el fatal accidente, Gaspar llega al cielo donde le
adelantan que su expediente de vida lo llevará derechito al infierno.
Sin embargo, para salvar su alma, recibirá tres meses para demostrar que
es una buena persona, de lo contrario, irá a parar al infierno por toda
la eternidad.
Al volver a la tierra, Gaspar busca retomar su vida por lo que no
tiene más remedio que recontratar a Blanca. Pese a ello, algo extraño
comienza a pasarle: Por donde ande se encuentra con un curioso tipo, que
le sonríe y lo mira insistentemente en la calle: Es Benito,
su ángel de la guarda, el mismo que lo cuidaba de niño y como no hizo
bien su trabajo, le han encargado que lo ayude en la misión de salvar su
alma con dos condiciones claras: debe hacer el bien y aprender a amar.
El camino no es fácil, él es un analfabeto emocional, sin vínculos
profundos, nunca se ha enamorado de verdad y todas las candidatas que él
considera no son adecuadas, pero no está dispuesto a dejarlas. Para
librarse del infierno, comenzará un camino de transformación que lo
llevará a descubrir el amor donde menos lo busca y más cerca de lo que
jamás pensó.
El accidente automovilístico que sufre Gaspar también sirve para que se reencuentre con Ximena ,
su embarazada hermana mayor, a quien dejó de ver hace muchos años. Y es
que cuando él se volvió exitoso ya no visitó más a su familia, ni menos
se comunicó con ellos. Así, ella intentará recomponer las relaciones,
en las que también participa Patricio, su marido, y Rocío,
la hija adolescente de ambos. En cuanto al ámbito laboral, además de su
secretaria, en la inmobiliaria Gaspar debe convivir con el desmemoriado
José Pablo, su jefe y dueño de la empresa; con Damián, su partner y mejor amigo; y con Rafael, su principal rival en la oficina.
Finalmente, se encuentra el especial mundo de Blanca, y es que
además de cuidar a Simón, su hijo insulinodependiente,
también debe hacerse cargo de sus padres, la irresponsable Sara y el desastroso Osvaldo. A esta familia se suman sus amigas: Fernanda, una alocada corredora de seguros, y la graciosa Maritza, una cosmetóloga que siempre la está orientando en sus decisiones.