Marisol Palacios y Octavio Cáceres se ven por primera vez en el
puerto, donde Marisol espera la llegada de su mejor amiga, Macarena
Guinand. Marisol es un arquitecto y la hija de Víctor Palacios, un
respetado congresista que encabeza una Comisión de protección del medio
ambiente. Octavio es un pobre marinero que se crio en esa aldea y hace
trabajos en el puerto y en la ciudad. En la primera reunión, ellos
desconocen que depara el futuro, puesto que ambos enfrentan adversidades
sociales, culturales e intelectuales, oposición de sus familias, y que
ellos pueden caer en manos de aquellos que desean destruirlos. Una de
estas personas es Jimena Ferrini, una mujer ambiciosa que había amasado
su fortuna mediante negocios ilícitos.
Al principio de la historia, Jimena es secuestrada por órdenes de
Marisol en un intento por impedir que su padre emitiera su sufragio en
un importante período de sesiones del Congreso. Los planes de Jimena se
frustran cuando Octavio rescata a Marisol y huye con ella, escondida en
una ubicación remota en la playa. Aunque Octavio no conoce la verdadera
identidad de Marisol, se sienten atraídos uno al otro... y es el
principio de un amor intenso que enfrentará obstáculos formidables.
Macarena, una vez mejor amiga de Marisol, cae en amor con Octavio
y se convierte en su mayor rival. Al mismo tiempo, padre de Marisol,
Víctor Palacios, se opone con vehemencia a su relación con Octavio,
teniendo en cuenta que sea socialmente inferiores a su hija. Dionisio,
hermano gemelo de Marisol, se convierte en enemigo mortal de Octavio.
Dionisio ha tenido varios enfrentamientos con Octavio en el pasado, y
había sido encarcelado por agresión y abuso de drogas. Culpando a
Octavio por su encarcelamiento, Dionisio jura que lo matará. Tras su
excarcelación, Dionisio tiene un feroz enfrentamiento con Octavio. A
continuación, Dionisio muere de una sobredosis de drogas. En un intento
de encubrir la verdad, Víctor cambia el historial médico de su hijo para
hacer parecer que murió como consecuencia de una paliza. Octavio se
siente responsable de esto y vive la agonía de creer que ha matado a un
hombre. Al mismo tiempo, Marisol decide encontrar al hombre que mató a
su hermano sin darse cuenta de que el hombre que ama es el implicado en
el crimen.
En última instancia, Octavio es acusado del supuesto delito y
encarcelado. Es entonces que Jimena Ferrini, que es implacable en sus
esfuerzos por obtener el control de la familia Palacios, aprovecha esta
situación para traer a Marisol junto con su hijo Ricardo y separarla
para siempre de Octavio. Sin embargo, pronto encontrarán que no existe
fuerza superior a prisión y no hay barrera que no puede superar el amor.